Ser tocada por Vives Emplea…

Por Elena Martín.

Elena Martin2Era lunes. Preparaba el almuerzo cuando sonó el teléfono. Sin saber quién podría ser a eso de las dos de la tarde, me sequé las manos aprisa. En la pantalla, el nombre de Maite González, la chica que días atrás me había informado sobre el Proyecto VIVES Emplea cuando llamé interesada.

Supe de VIVES el día en que me acerqué a renovar personalmente la demanda de empleo. Desorientada personal y profesionalmente, leí en la sinopsis del cartel en A4 la palabra buscadores. “Yo soy buscadora”, sentí; cogí el bloc de notas que suelo llevar en el bolso y, con letra de tomar apuntes, copié el nombre del proyecto, un número de teléfono, nombre y primer apellido de Maite, y su dirección de correo electrónico.

Una vez hablamos vía telefónica, le envié la documentación necesaria para echar mi solicitud y asistí a una entrevista grupal en la oficina del Comisionado de Polígono Sur.

Aquel veintidós de enero no todos seríamos seleccionados para participar. Comenzamos por presentarnos y decir un adjetivo que nos definiera; escribimos un párrafo explicando cómo nos veíamos en un futuro cercano, la coordinadora nos puso una presentación en Power point, y, para acabar, nos dividimos en dos grupos. Por equipos creamos una casa con material de papelería. Algunos miembros del mío serían los que más adelante vivirían conmigo la experiencia de Vives Emplea: Mª Carmen, Rubén, Ana y Antonia, creo recordar. Al salir, saludé a Jacinto, que estaba en el equipo contrario y había sido vecino mío durante años. Nos deseamos suerte en el proceso de selección sin saber que VIVES nos daría la oportunidad de ser amigos.

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Maite González”, ponía en la pantalla. Con las manos todavía húmedas y el trapo de cocina en una de ellas, descolgué. Esperaba su llamada desde hacía como una semana y media. Cuando anunció que había sido seleccionada para participar en el Proyecto, me sentí la persona más afortunada de la Tierra. Desde alguna parte invisible de mí, sabía que esta experiencia era muy necesaria en el momento en que me encontraba, no solo para buscar de empleo, sino para catalizar un proceso de autoconocimiento y eclosión ya iniciado años atrás. VIVES sería el catalizador humano y social que me impulsaría a continuar mi transformación tras un arduo período. Me había tocado la lotería.

IMG_0076Por las mañanas, mucho antes que la alarma del móvil, me despertaba el entusiasmo de asistir al Centro REDES con otros como yo, de caminar juntos hacia nuestro futuro, de recuperar la ilusión de seguir avanzando. Martes, miércoles y jueves eran las tres mejores mañanas de la semana, llenas de esperanza, motivación, risas y retos. Más adelante, también lo sería la del lunes con los talleres de emprendimiento impartidos por Alberto.

Emociones que solo yo conocía fueron saliendo a lo largo de las sesiones y del trato con mis compañeros; ellos no han sido testigos de todos mis cambios, pero sí de muchos de ellos. Los quistes emocionales, rompieron, desaparecieron. La crisálida que tanto tiempo llevaba aletargada, lograba detonar su propio contenedor, proyectar hemolinfa a sus alas, desplegarlas y empezar a batirlas sacudiéndose de oscuridad y miedo. Veía la luz del sol atravesar su colorido descubriendo vidrieras policromáticas.

Mis compañeros han facilitado esa completación al mismo tiempo que yo he sido espectadora de sus propios avances. Día a día, el efecto transformador y expansivo de las sesiones no se quedaba allí dentro, sino que alcanzaba mucho más allá de la puerta del aula de reuniones y del Centro REDES, empezando por el conserje, también compañero de viaje.

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Ha sido increíble tratar con todos: asistentes, voluntarios, coordinadores, profesionales… Casi sin conocernos me hacían sentir en casa, me sentía acogida y una más del grupo. Los participantes nos hemos comprendido, mirado, escuchado, apoyado, ayudado, leído interminables entradas de Whatsapp, vivido experiencias constructivas y entrañables…

Ha sido un trabajo en equipo desde uno, para con uno, para y por los otros; para la sociedad de la que formamos parte.

IMG_0242Porque todo esto llegaría, me emocioné cuando Maite pronunció que estaba admitida. No sé cuántas veces le daría las gracias con el trapo de cocina en la mano y el fuego puesto, pero se las vuelvo a dar ahora. A ella y a mis compañeros, con los que he tenido tanto el privilegio de caminar como el valor de mostrarme como soy. Percibo en ellos la belleza, la sencillez, la espontaneidad, las ganas de vivir que añoraba a mi alrededor; cualidades presentes, VIVAS en todos ellos. Gracias a todos los que han participado en este proyecto directa o indirectamente, en la condición que haya sido.  Gracias a esta iniciativa de Acción Contra el Hambre por hacerme sentir VIVA de nuevo.

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