La gestión del tiempo: ese maravilloso reto.

Por Jacinto Saavedra, miembro del equipo Vives Emplea Sevilla Sur

El tiempo es más que oro.

El oro se compra y se vende, pero el tiempo siempre se pierde. Saber gestionar nuestro tiempo es fundamental para aprovechar las oportunidades; no nos hace esclavos de un horario, sino más dueños de nuestras decisiones. Optimizar el uso del tiempo nos hará más eficaces y eficientes, y aumentará nuestra autoestima y felicidad.

Todo esto suena muy bien, pero gestionar el tiempo es difícil, ya que exige reflexión y planificación. Tenemos que reflexionar sobre qué metas nos planteamos a corto, medio y largo plazo, y qué obstáculos y recursos tenemos, tanto materiales como personas. Unas metas serán más importantes que otras, y desde luego que muchas se quedarán por el camino, por lo que nunca viene mal un plan B.

whereEste primer paso es a veces el más difícil, especialmente en momentos de incertidumbre, inseguridad o falta de esperanzas en que las cosas vayan a salir adelante. En esos momentos te sientes a la deriva, viviendo el día a día y esperando a que la situación mejore. Es ahí donde más fuerzas hay que sacar para sentarte y pensar de manera amplia, empezando por todos los recursos y personas a tu alrededor que te puedan facilitar los retos que te vas a proponer, para así no abrumarte. Este paso viene acompañado de un autoconocimiento, para ser conscientes de nuestras fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas.

Tras la fijación de metas comenzamos la planificación, que deberá ser lo más realista que podamos. Ni siquiera tienen que ser horarios rígidos, ya que siempre habrá acontecimientos futuros que se escapen a nuestro control, por lo que tendremos que valorar la flexibilidad que debemos darle a ciertas tareas o momentos del día. También deberemos distinguir la importancia y urgencia de nuestras tareas.

Ante acontecimientos urgentes, nos ocuparemos inmediatamente de ellos si son importantes, o delegaremos en otros si no lo son tanto. Si no son urgentes, los anotaremos en nuestras agendas o calendarios si consideramos que aun así son importantes, y si no los pospondremos indefinidamente para cuando nos venga bien. El perfeccionismo como obsesión por detalles inmediatos nos hace perder de vista el objetivo de nuestra tarea, dilatándola y robándole tiempo a otras tareas quizá más importantes.

Matriz de Eisenhower para priorizar tareas. Fuente: Superyuppies.com

Matriz de Eisenhower para priorizar tareas. Fuente: Superyuppies.com

La búsqueda de empleo, por ejemplo, debe plantearse como un trabajo en sí; debe delimitarse a un horario determinado, mejor si es por la mañana, cuando las empresas y nuestros contactos están más activos. Debemos anotar las ideas, contactos y tareas concretas; cuanto más desmenucemos un proyecto en pequeñas tareas, más fácil y ameno será de abordar. Así, evitaremos caer en distracciones que nos desconcentren, y en la procrastinación.

Esto no quiere decir que entre esas tareas no estén los momentos de ocio y disfrute con nuestros seres queridos, o aquello que nos apasiona. Los carcas suelen decir “primero la obligación, y después la devoción”. Priorizar es importante, pero tan importante es el trabajo como todo aquello que nos permite abordarlo al 100%, felices y con ilusión; aquello por lo que vivimos. Si nos planificamos, hay tiempo para casi todo.

“El tiempo sopla cuando sopla el viento
el tiempo ladra cuando ladra el perro
el tiempo rie si tu estás riendo
curioso elemento el tiempo”

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